
Alianza Lima se hizo del clásico. Le volteó el partido a un equipo en inferioridad numérica, sin ideas y sin lo que -aseguran algunos- tiene; su supuesta "garra"
En el primer tiempo una agresión de Jesús Rabanal –un imbécil, en toda la extensión de la palabra, con las disculpas a los imbéciles- quien agredió con un planchazo a un jugador de Alianza cuando incluso toda la acción de juego estaba anulada y/o paralizada, provocó su expulsión y la debacle de los locales.
El clásico hace tiempo que no es un buen partido, es solo un encuentro más de los lentos y aburridos partidos que se ven en el campeonato local. Esta vez enfrentaba a un Alianza Lima (comprometido con la baja) y a Universitario de Deportes (en los últimos lugares del Clausura)
Además tuvo los ingredientes de siempre: mal arbitraje y energúmenos que hacen de hinchas en las tribunas.
Los goles: uno de penal (el de la “U”) y los de Alianza producto de una impresionante capacidad crema para dejarse hacer goles. En el primero (El de Juan Gonzales) los dos centrales marcan con miedo ante una dubitativa salida del arquero Fernández, y en el segundo simplemente nadie marcó ni a Quinteros –autor del pase- ni a Aguirre –autor del gol-quien acomodó la pelota con total facilidad.
La U da pena, inauguró la historia de clásicos perdidos en el Monumental ante un equipo que incluso puede perder la categoría. De lástima.
FOTO CORTESÍA RPP


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